El frío puede afectar de forma especial a las personas mayores, ya que su capacidad para
regular la temperatura corporal disminuye con la edad.
Mantener la vivienda bien aislada y abrigarse con varias capas de ropa ligera ayuda a
conservar el calor sin dificultar la movilidad.
Es importante hidratarse, incluso sin sensación de sed, y priorizar una alimentación
caliente y equilibrada que aporte energía.
Evitar salir en las horas más frías y proteger manos, cabeza y cuello reduce el riesgo de
hipotermia.
También conviene revisar la medicación con un profesional sanitario, ya que algunos
tratamientos pueden aumentar la sensibilidad al frío.
Para saber más puedes clicar en estos dos enlaces:
Invierno y salud. Recomendaciones y cuidados para personas mayores





