La alimentación es una parte esencial del cuidado de las personas con
insuficiencia cardiaca, porque ayuda a controlar la retención de líquidos y a
reducir la sensación de ahogo y cansancio.
Limitar la sal es clave: el exceso de sodio favorece que el cuerpo acumule agua, lo
que puede empeorar la hinchazón de piernas y la congestión pulmonar. Por eso se
recomienda evitar alimentos procesados, embutidos y comidas muy saladas, y
preferir preparaciones caseras con poca sal.
También es importante vigilar la cantidad de líquidos, ya que beber más de lo
necesario puede aumentar la carga de trabajo del corazón. En muchos casos, el
equipo médico aconseja un límite diario adaptado a cada persona.
Para saber más clica aquí: Fundación Española del Corazón





